La subcontratación es una necesidad para muchas empresa si quieren ser viables en el entorno actual, en el que se habla de mercados globlales. El principal problema que se encuentran estas empresas es la frecuente falta de calidad y un elevado nivel de no-conformidad que a menudo lleva a terminar la relación con el proveedor.
Además, muchos representantes de empresas se sorprenden mucho cuando van a visitar por primera vez a una empresa de subcontratación que les ha hecho una propuesta.
Hemos oído repetidamente esta frase a lo largo de nuestro trabajo como intermediarios entre empresas industriales: “Esto no se parece nada a lo que esperábamos”
A menudo desarrollamos un conjunto de presunciones en relación al entorno y a la tecnología cuando hablamos con una empresa que ha estado trabajando con alguna otra empresa durante años. Y también cuenta el aviso de determinadas empresas que nos advierten que externalizar determinado proceso no sería práctico debido al coste y tiempo necesario para completar el trabajo.
Recientemente un cliente había determinado que su molde para componentes de plástico debería ser fabricado con un determinado plástico, utilizando para ello un determinado procedimiento de fabricación.
El consejo que había recibido de los expertos locales es ese que sería el método más efectivo en términos de costes. Cuando le presenté al propietario de una fábrica la primera cuestión que surgió fué que “la terminación no será buena si lo hacemos de esa manera y el material será muy frágil. ¿Por qué lo quiere fabricar así?”
El propietario procedió a enseñar al cliente algunas muestras hechas con diferentes tecnologías, utilizando distintos tipos de plásticos. El resultado final iba a ser mucho más limpio, más fuerte y con los detalles mucho mejor acabados. El coste del molde iba a ser un poco más elevado, pero el cliente debería ver los beneficios de incrementar el coste a cambio de una mayor calidad del producto.
El cliente sabía lo que quería, pero había sido disuadido por los expertos locales sobre que los costes resultaría exorbitantes, por lo que se había conformado con menos como estándar de lo que iba a producir y vender. En términos Zen “su vaso estaba demasiado lleno” (había llenado su cabeza con tanta información sobre cómo deberían hacerse las cosas que no tenía espacio para nuevas ideas, al menos hasta que fue preguntado por otro experto).
Ser un poco testarudo es una buena práctica cuando el objetivo es la calidad, pero solo cuando la alternativa puede resultar en una reducción de la calidad. Cuando estás obligado a utilizar tercnologías y prácticas que fuerzan a que tu producto sea de menor calidad o resulten productos no-sostenibles utilizando métodos ineficientes, estás haciendo muy poco a favor de tus productos y tu empresa, excepto mostrar terquedad.
Seguro que sabes lo suficiente para entender cómo puede ser fabricado el producto y cuáles son los estándares de la industria, pero a veces es muy valioso preguntar a los fabricantes cómo lo harían ellos y aceptar el consejo si supone mejoras en el producto final.
Traducción libre del blog de Gbos
En Kuzu nos esforzamos por asesorar permanentemente al cliente sobre los materiales más adecuados para el tipo de pieza a mecanizar por decoletaje de acuerdo con el uso que vaya a recibir, así como sobre los acabados que creemos más convenientes, siempre con calidad, fiabilidad y seriedad en la entrega.




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